domingo, 27 de diciembre de 2009

Stephanie

Vamos con mi amiga Stephanie.

Stephanie es una chica de 29 años (como yo ahora) que vive en South County, a una media hora de mi casa en Maryland Heights. Nació en Missouri pero hace unos años se trasladó a trabajar a Dallas (Texas), para luego volver aquí de nuevo hace un par de años.

Es curioso porque Stephanie y yo nos conocimos por internet gracias a una misma necesidad común: conocer gente. En mi caso por ser nuevo en gringolandia, y en el suyo por comenzar de nuevo aquí después de muchos años fuera del estado. Al estar prácticamente aislado sin coche me decidí a entrar en una de las páginas web más famosas de aquí para comprar cosas de segunda mano, vender artículos, etc. Fue allí cuando vi un anuncio de una chica que simplemente buscaba gente con la que salir de vez en cuando y hacer vida social. Justo lo que necesitaba! Y así conocí a Stephanie. Nos dimos los correos y un par de días después quedamos para vernos y tomar algo. Nos caímos bien y coincidimos que nos gustaría quedar algún fin de semana para salir por ahí y ver el mundo exterior aquí en Missouri. No sabéis cuánto se agradece tener algún amigo así en un lugar como éste de gente tan hogareña.

A ella no le importa venir a recogerme cuando quedamos, así que cuando nos vemos soy yo el que paga casi todo para compensar su molestia de venir a buscarme. Qué menos coño! Aunque esté pelao de dinero no me importa porque si no salgo me muero de aburrimiento en el basement (sótano).

Así están las cosas respecto a mi vida social aquí. Intentando mejorarla. Seguro que con algunos amigos más como Stephanie todo irá mucho más rodado.

Con este post finalizo este repaso a las personas más relevantes para mí en este momento. Conforme vayan surgiendo más las iré comentando aquí.

Michele

Le toca el turno a mi vecina  Michele, la que ha sido mi mejor amiga hasta el momento junto con Stephanie (a ella le toca la siguiente entrada).

Michele vive justo enfrente de mi casero Donald. Es una mujer viuda de 53 años que tiene dos hijos, Thomas y James, y vive con su boyfriend Rick y su hijo menor (James).

Desde el primer momento Michele siempre ha estado pendiente de que no me falte de nada. Me llama para que vaya a su casa a hablar con ella y probar sus experimentos con las galletas, me lleva algunas mañanas al trabajo o a ver alguna parte del vecindario, intenta encontrarme amigos con los que salir, cuando tengo que comprar algo coge a su novio Rick y nos vamos donde sea... Incluso quiere encontrarme una novia. Michele es todo un cielo. Es la clase de persona que uno debería conocer cuando es totalmente nuevo en un sitio y no sabe manejarse todavía bien en él.

Rick es algo mayor que ella y es un cachondo. Al principio le costaba hablar conmigo, pero a base de ir por allí ya me ha cogido confianza y me suelta alguna broma o tontería cada vez que me ve. La mayoría de las veces me suelta la parida en cuestión esperando que me ría, pero como me hablan rápido y todavía no los entiendo del todo bien, me quedo como media hora con cara de gilipollas hasta que cojo el chiste. A veces me lo tienen que explicar como diez veces antes de entenderlos. Gajes del lenguaje. Poco a poco irá mejorando.

Así que Michele y Rick: Thank you both!

viernes, 25 de diciembre de 2009

Andrés 'el huevón'

Con esta entrada voy a empezar una serie de posts en los que voy a referirme a las personas que de momento más han formado parte de mi vida aquí.

Como bien habréis podido ver en su título, en esta entrada hablaré del que ha sido mi mejor amigo hasta el momento, pero que por desgracia ya tuvo que volver a su país. Más que nada, creo esta entrada a modo de dedicatoria especial a Andrés, que sin él estas dos semanas habrían sido mucho más difíciles. Lo de 'huevón' no es ningún apodo despectivo, simplemente es porque él siempre llama 'huevón' a los chicos: 'Usted huevón, debería hacer...' ; 'Qué va a hacer esta noche, huevón?'... Son ejemplos de cómo utiliza él su palabra comodín. Es como nuestro 'tío'. Supongo que será costumbre general de su país.

Andrés es un chico colombiano al que sustituyo como interno en la empresa donde trabajo. Como la chica de la agencia que se supone es mi responsable aquí es una desorganizada total, fue Andrés el que vino a recogerme al aeropuerto, me ayudó con los papeles para reclamar mi maleta perdida y me trasladó hasta la casa donde vivo actualmente.  Durante estas dos semanas me ha enseñado en la medida que ha podido el trabajo que tendré que desempeñar en la compañía, pero además ha sido un amigo fuera de ella. Nada más llegar su primer consejo es que iba a necesitar un coche sí o sí. Me costó creerlo porque no era consciente de la enorme carencia de transporte urbano aquí, pero la verdad es que todos sus consejos y sugerencias han resultado completamente certeros y válidos a lo largo del tiempo. Es por eso que desde aquí quiero agradecerle especialmente su atención y preocupación para que mi vida aquí fuera lo mejor posible.

Gracias Andrés!

El teléfono

Seguimos con el carrusel de entradas antes de irme de viaje navideño. Ésto hay que dejarlo todo listo para cuando me tenga que ir, que será dentro de un día y medio.

En este post os voy a hablar un poco de los problemas que os podéis encontrar a la hora de necesitar y contratar un teléfono celular en USA.

Lo primero que os puede sonar raro a algunos de vosotros, por lo menos a mí cuando llegué, es '¿Qué es eso de un teléfono celular? Eso suena a marciano'. Pues ni más ni menos que nuestro teléfono móvil de siempre, lo que pasa que aquí se le llama 'cell phone', que traducido al idioma del imperio es 'teléfono celular'. Vaya chorrada os acabo de soltar, lo sé, pero hay que rellenar un poco la entrada con algo de paja estéril, si no me va a quedar muy corta.

Cuando uno llega nuevo aquí necesita cuantos más contactos sean posibles para que su vida no sea extremadamente aburrida, no caiga en la depresión absoluta de los primeros días y su estancia aquí empiece a tener algo de sentido. Para lograr este objetivo al principio es imprescindible estar conectado con la gente y nuevas amistades, y una de las herramientas fundamentales para conseguirlo es tener un teléfono con el que estar comunicado con esas personas que irás conociendo a través de tu tiempo y estancia.

Al igual que en España, se pueden contratar los servicios de telefonía móvil de varias formas: llamando por teléfono a la compañía, por internet o acercándose a una tienda e informarse con el empleado que esté trabajando en ese momento.

Al principio te preguntas qué será lo más adecuado, si un contrato donde se paga más al mes pero las llamadas son muy económicas e incluso en muchos casos gratis, o una tarjeta de prepago con una tarifa donde el gasto es mayor en las llamadas, pero solamente se paga cuando se habla. En mi caso estuve mirando todas las tarifas y combinaciones óptimas para mis necesidades y, una vez tomada la decisión, me acerqué a una tienda para obtener el servicio. Aquí llegó el primero de mis problemas. En ninguna compañía te dejan hacer un contrato por menos de 2 años, o por lo menos así me lo dijo la chica tan amable que me atendió. Sabiendo que mi estancia es por 18 meses, esa opción quedó descartada.

Así que tuve que tirar por el lado de las tarjetas, y aquí es cuando llegó el segundo de los problemas. Cuando uno llama aquí en EEUU, paga tanto el que llama como el que recibe la llamada. Sí hijos míos sí, aquí paga todo cristo. Ese era el punto por el que yo prefería el contrato. Teniendo en cuenta el coste de una llamada con una tarjeta de prepago, y teniendo en cuenta que también vas a pagar cuando recibas llamadas o mensajes, con pocas llamadas que hagas o recibas el precio ya sale carísimo. Por eso aquí todo el mundo tiene contrato menos los pringaos como yo que no podemos acceder a ninguno. Así que no tuve más remedio que mirar las tarifas más 'económicas' de tarjeta de prepago que habían y fui a comprar una a la tienda. Pongo 'económicas' entre comillas porque incluso la más barata acaba siendo un atraco total.

Y así estoy yo con mi teléfono. Cuando compré la tarjeta ya venía con un bono de 10$ que todavía me duran porque sólo lo gasto para emergencias y casos en que no puedo acceder a otro teléfono. Aquí es donde internet se convierte en imprescindible para mí a la hora de comunicarme y siempre que puedo llamo desde el teléfono fijo de la casa donde vivo. La cuestión es echarle morro al asunto para dejarse el menos dinero posible con las compañías telefónicas de las narices. Si es que... Aquí todo el mundo presume de país libre, de bandera de las libertades y todas esas leches que quedan tan bien en las películas, pero es un país totalmente dominado por las grandes corporaciones. Aquí manda más uno forrao de pasta que el presidente, ¡Anda que no!

Hasta pronto!

Vecindario nevado

Hoy hemos amanecido con bastante nieve en el vecindario. Más o menos es una pulgada de nieve. Ay que ver, en lugar de decir cm digo pulgadas, ya me voy acostumbrando a las medidas de aquí. Para mí ya es bastante ya que nunca he vivido en ningún lugar donde nieve frecuentemente y ésto es nuevo, pero ya me puedo ir acostumbrando porque lo de ahora no es nada, ya que en enero o febrero llegaremos como a 20 o 30 pulgadas. La mare que va!!

Ésta foto es la de mi casa nevada:




De paso, me he dado una vuelta por el vecindario para fotografiarlo todo nevado. Así de paso os hacéis una idea de cómo es el lugar donde vivo.



Os dejo una pequeña galería de muestra para que veáis el panorama general:



El primer restaurante

Venga, que no pare la cosa. Tal y cómo os comenté en el post de 'Christmas Eve', la gente cena y se retira pronto a la cama, y claro, yo acostumbrado a las fiestas de Nochebuena de España no me podía ir a dormir tan temprano, así que para pasar el rato me pondré a escribir para el blog, que tengo que dejarlo actualizado antes de mi primer mini-viaje por el país.

El otro día con motivo de la despedida de Andrés (el huevón) de la empresa, nos llevaron a comer a un restaurante. Aquí los restaurantes y los fast food se parecen muchísimo en apariencia por el exterior, de hecho, todos los edificios se parecen mucho y a veces el paisaje urbanístico se hace realmente aburrido. Pero lo de verdad importante es la calidad de la comida. En los fast-food no hace falta decir lo que se puede uno encontrar allí, la calidad siempre es la misma y no hace falta ni comentarla. En los restaurantes se puede esperar de todo. Algunos de ellos son de baja calidad y otros, aún ofreciendo el típico filete a palo seco, son bastante buenos con respecto a la calidad de la carne, otra cosa es lo bien que la cocinen.

A nosotros en concreto nos llevaron a un restaurante de la cadena LongHorn Steakhouse:

  http://www.longhornsteakhouse.com/

En el menú no había mucha variedad. El 80% de los platos que ofrecían en la carta eran basados en carne, pero aún así tengo que decir que quedé bastante satisfecho con el resultado final. Algunos de mis compañeros pidieron su clásico filete de carne a la brasa, otros alguna ensalada, y yo en concreto pedí un plato de salmón con una patata asada rellena. Al principio tenía mis reservas sobre la forma en que cocinarían el salmón aquí, ya que por esta zona no se ve mucho pescado, pero me lleve una muy grata sorpresa. Al mirar la carta veía unos precios no muy elevados, aparte el restaurante pertenecía a una cadena de franquicias, si a ello unimos la fama que tiene la comida local de este tipo de locales en USA, todo me invitaba a pensar que la cosa no iba a acabar muy bien. Pero mira tú por donde, salí de allí con una sonrisa de oreja a oreja. Los presagios no eran alentadores, pero al final todo muy bien y si alguna vez puedo, no dudaré en repetir.

Así que my friends, si alguna vez queréis salir a cenar por aquí, mi advice (consejo) es que os gastéis 6 o 7 dólares más y vayáis a un restaurante antes que a un fast food. En este último la calidad es la que todos sabemos y nunca cambiará, mientras que en un restaurante puede salir algo mal, pero siempre esperas algo más y la calidad será mayor que en el otro. El problema, que a veces es común por aquí, es que donde os encontréis puede que no haya ninguno y estéis completamente rodeados por fast food, jojojojo...

Hasta la siguiente.

jueves, 24 de diciembre de 2009

People from St. Louis

Hola de nuevo. En esta entrada os hablaré un poco sobre cómo es la gente en general y sus costumbres del día a día en la zona de St. Louis.

Aquí en el Midwest las personas en general son muy relajadas y agradables. Les gusta tener un ritmo de vida lento y hogareño. La primera toma de contacto suele ser bastante placentera. Uno piensa que ésto es USA y la gente puede parecer lejana al igual que sus distancias, quizás en las grandes ciudades de ritmo frenético y tanto stress lo son, pero aquí en esta zona es todo lo contrario. Evidentemente, cuando algo es extraño a ellos dudan y no se sienten plenamente confiados, pero en cuanto ven que te acercas con buenas intenciones y que eres educado y respetuoso, no dudan en serlo todavía más que tú. Desde un primer momento es gente muy dada a ayudar a sus amigos, pero ojo, eso no significa que vayan a estar siempre resolviéndote la papeleta. Uno puede necesitar un cable al principio y ellos no dudan en tendértelo, pero luego hay que espabilarse, no se puede ni se debe estar viviendo siempre de pedir favores por muy bonachones que ellos puedan ser contigo.

Como decía, es gente muy abierta y habladora cuando se sienten confiados con la otra persona. Es común cruzar palabras con algún desconocido en cualquier sitio bajo cualquier pretexto. Todavía no he descubierto en profundidad el downtown (centro) de St. Louis por lo que no puedo hablar a ciencia cierta de aquella zona, pero la gente  del área por donde me muevo suele responder a los parámetros que os he descrito anteriormente.

Una de las cosas que no me ha gustado del estilo de vida de la gente de aquí es su predilección a estar en casa antes que salir por ahí a dar un paseo o realizar alguna otra actividad. Su forma de ser calmada y tranquila favorece además que este ritmo vital sea a veces lento y cansino para una persona de fuera. Es cierto que ésta no es la mejor zona del país para pasear, puesto que la infraestructura de la ciudad no está hecha para el viandante y convierten a los coches en algo imprescindible, pero la gente no pone nada de su parte por salir. Es su preferencia y están en todo su derecho de elegir quedarse en casa, pero yo como persona activa no comparto esa forma de entender la vida. De casa al coche y del coche al trabajo. Y para volver lo mismo pero al revés. Para ser justo también tengo que decir que hasta ahora sólo he vivido un pedazo del invierno de aquí y mi opinión puede resultar parcial, pero también es verdad que he comentado el tema con mucha gente y todos coinciden en señalar que en el verano la forma de vivir es exactamente igual.

De lo mucho que les gusta a algunos el 'fast food' y sus costumbres alimenticias mejor no lo comentamos ahora, que el otro día me llevaron a uno y todavía tengo a mi pobre estómago pidiendo clemencia.

Conforme vaya pasando el tiempo os iré contando si más o menos todo sigue como hasta ahora o las costumbres cambian al paso de las estaciones. Tiempo al tiempo. No dudaré en hacéroslo saber cuando llegue el momento. Hasta entonces, un saludo a tod@s!

Christmas Eve

Hoy es día de víspera de Navidad y voy a comentar un poco las costumbres de aquí a la hora de pasar esta noche tan especial para los norteamericanos del área de St. Louis.

Para ellos la Navidad es una época realmente especial. Cuando uno recorre las calles de los vecindarios se da cuenta de ello rápidamente. Todas las casas sin excepción lucen grandes bombillas y una decoración navideña a veces exagerada para mi gusto. A veces entre los vecinos hay hasta piques a ver cual de ellos tiene la casa mejor decorada. Sé del caso de uno de ellos, que todos los años se pica con el resto y siempre intenta tener la casa mejor decorada de toda la calle. Desde luego el sentimiento navideño lo tienen más arraigado que el nuestro, de eso no hay duda.

Volvamos a nuestra víspera de Navidad. En líneas generales se suele vivir como nosotros lo entendemos, es decir, una noche en familia con una gran cena y buenos deseos para todos. Se reúnen un par de horas antes de cenar, comen como si pensaran que no volverán a hacerlo en la vida y la mayoría no alarga la noche para irse a dormir. Hay gente joven que luego sale a beber con los amigos y estirar un poco más esta noche especial, pero por lo que he visto gran parte de la gente se suele retirar temprano para levantarse lo antes posible y descubrir los nuevos regalos que les habrá dejado Santa Claus. No se complican mucho la noche, lo único que se complican es la digestión con los atracones que se pegan. Madre de Dios, que forma de tragar!!

Para mí ha sido una noche agridulce. Por una parte no he podido celebrarla como me hubiera gustado con un nuevo amigo español (Ferrán) que vive en Springfield (Missouri), pero al menos mi gran amiga y vecina Michele me ha invitado como uno más de la familia y he podido tener una buena cena con ellos. Más tarde hablaré de Michele en una entrada que quiero dedicarle especialmente, ya que ha sido uno de mis grandes apoyos para aclimatarme aquí, aparte de llevarme muchas mañanas a trabajar. Qué habría sido de mí sin Michele estos primeros días...

Otra de las sorpresas agradables y que me ha hecho recordar mucho España es que en un canal han empalmado seguidas las tres primeras películas de Star Wars. La única diferencia es que esta vez me las he tragado en inglés. Creo que si no las hubiera visto ya por lo menos 15 veces y me las supiera casi de memoria, me habría enterado más o menos de un 60%, lo cual no está mal para mí teniendo en cuenta que es todavía el principio. En eso sí que se parecen a nosotros, todo el día poniendo películas típicas de Navidad a todas horas.

Para finalizar, sólo quiero desear a todos felices fiestas y que me enviéis algún turrón de chocolate, que aquí no hay. 200 millones de golosinas en todas partes y no hay forma de encontrar ni un mísero turrón. Qué le vamos a hacer... Merry Christmas!

martes, 22 de diciembre de 2009

My home (so far)

Llegamos a un nuevo capítulo de vuestra blog-novela preferida. Como algunos de vosotros seguramente tendréis curiosidad por donde me he dejado caer para vivir y querréis ver algunas fotos de una vez, hoy os mostraré como es mi humilde morada aquí en 'gringolandia', como dice un amigo mejicano.

Actualmente vivo en casa de un ex-bombero llamado Donald Amick. Bueno, más concretamente en su sótano. No entraremos en detalle sobre lo concerniente a Donald y a su casa (la zona superior), ya lo haremos en otra entrada más adelante, entre otras cosas porque cuando se hace de noche cuando salgo del trabajo y no me ha dado tiempo a fotografiar la parte exterior de la casa. En ésta solamente nos centraremos en la parte subterránea, que es donde estoy habitando en la actualidad aquí en los EEUU.

Seguro que muchos habréis visto los clásicos sótanos de las películas yankies, esos en los que se podría construir un silo nuclear anti-misiles y con el espacio sobrante construir un supermercado. Pues el mío es algo parecido. Hay una sala de estar bastante grande a la que no le falta de nada, cuarto de baño, dormitorio con cama grande, sala de lavandería, dos trasteros considerables y un salón muy grande con la cocina y una mesa de billar. Pero mejor dejémonos de tanto texto, que al final os váis a aburrir y vayamos a mostraros algunas fotos, mis queridos lectores. Seguro que ya estáis hartos de tanta parrafada y querréis ver algo de imágenes.

Nada más baja uno las escaleras de la casa entra directo a lo que es la sala de estar del sótano. En ella como podéis ver no falta de nada. Una tele grande, dos sofás bien cómodos, una estantería donde caben gran cantidad de libros, una alfombra que viene de perlas para el frío de invierno y una estantería debajo de la tele para dejar cuantos cachibaches sean posibles.




Una vez uno pasa de la sala de estar se encuentra con dos pasillos, uno a la derecha y otro a la izquierda. En la derecha uno se encuentra con el dormitorio, el cuarto de baño y la sala de lavandería. No entraremos a comentar ninguno de ellos puesto que no tienen nada de especial. Si alguna vez hubiera que hacerles mención especial, mejor hacerla en una entrada aparte. Bueno un momento, sólo tengo que recalcar que la ducha es una maravilla, y el calentador es una gozada para el invierno :)

Como iba diciendo anteriormente, después de la sala de estar aparece la bifurcación de pasillos. Ahora en lugar de dirigirnos hacia la derecha, nos encaminamos a la izquierda donde nos encontramos con el gran salón de la cocina y la mesa de billar:






Como veis, este salón junto a la sala de estar es lo mejor del basement (sótano) donde vivo actualmente. Seguro que algunos no podréis evitar pensar que es un poco triste tener que vivir en un sótano. La verdad es que en invierno incluso se agradece estar en un sitio así. Aparte de ser caliente por sí mismo, el tener un calentador muy bueno hace que no se note nada el tremendo frío que tenemos aquí a estas alturas, y que luego todavía será mucho más duro. Con decir que aquí la gente va en camiseta corta, lo digo todo. Para qué hacer caso a eso del cambio climático... Anda que no van a gusto ellos medio en pelotas por casa con -20º de temperatura exterior en enero o febrero. Como decía, en invierno es una ventaja vivir en un sitio así, pero ya veremos en verano cuando hace buen tiempo, calor y apetece mucho estar fuera de casa (por lo a mí siempre me ha apetecido en verano). Cuando llegue el momento, ya lo contaré. Hasta entonces, sigo escribiendo bien calentito aquí en el basement.

Espero que os haya gustado este nuevo capítulo. Hasta el próximo amiguetes! Por cierto, os dejo el enlace a la galería de fotos del basement. Nos vemos pronto!



domingo, 20 de diciembre de 2009

La primera impresión

Hola otra vez amiguit@s en esta nueva y cuarta entrada del que espero sea uno de vuestros blogs preferidos. Ya sé que todavía soy principiante en estos menesteres, pero poco a poco intentaré ser mejor narrador, sobretodo para vuestro beneficio :)

En este nuevo capítulo de mi culebrón 'yankie' voy a centrarme en lo que es la llamada 'primera impresión' del medio, es decir, las cosas que suelen llamar la atención nada más uno pone pie en USA.

Al llegar al aeropuerto y bajar del avión uno ya empieza a sentirse un poco extraño. Más allá de que todo está en inglés y ya no hay prácticamente ninguna ayuda con el lenguaje, hay una ligera sensación de 'coño, ésto de venirme por 18 meses resulta que va en serio', como de que ya no hay marcha atrás posible.

Como conté en el capítulo anterior, al salir por la puerta me reuní con Andrés 'el huevón'. Junto con Andrés me dirigí a la cinta transportadora de las maletas, y tras darme cuenta de que mi segunda maleta realmente no estaba, nos dirigimos juntos a poner la reclamación. Una vez puesta ya nos dirigimos hacia la puerta de salida, es decir, hacia la entrada a esa desconocida tierra inhóspita y llena de peligros para un inocente mozo castellonense ávido de ver nuevo mundo. Qué bien, esta parte me ha quedado igual que Félix Rodríguez de la Fuente en sus documentales.

Uno cuando sale y se dirige al primer párking del aeropuerto lo primero que le impacta es el frío que hace aquí a mediados de diciembre. Nada más y nada menos que -7º, y eso que ésto es el Midwest. Si llega a ser la zona norte de Minnesota o Michigan se me congelan los mocos al tercer paso. Lo segundo que resulta extraño a la vista es el tipo de coches que hay aquí. En las zonas costeras me imagino que la tendencia de los automóviles será más europea y cosmopolita, debida a la variedad de razas y nacionalidades de estas zonas, pero aquí en el Midwest lo que imperan son las marcas nacionales. La gente es más tradicional en sus costumbres y el modelo de coches que suelen usar son de gran cilindrada, robustos y grandes. Creo que en aquel momento el 70% de los coches del aeropuerto eran 4x4, camionetas o mono-volúmenes. Ya dedicaremos otro capítulo a los coches estadounidenses.

Acto seguido, uno paga una tasa para salir del aeropuerto y se dirige a la 'highway', es decir, la autopista. En las zonas centrales de EEUU el transporte en coche es la gran vía por la cual la gente se desplaza, y eso ha conllevado a crear una gran red de autopistas para aligerar este masivo tráfico rodado. La autopista en sí es muy similar a las europeas, salvo en los colores de los cartelitos, las señales de tráfico y algunos detalles más.

Tras abandonar la autopista y dirigirnos al barrio donde residiré un buen tiempo, llega el aspecto que más resaltó a mi vista, y no es nada más ni nada menos que el típico barrio norteamericano que se ve en las películas. ¡Es totalmente clavao! Cada casita con su jardín, su garage con el coche dentro, la luz interior encendida, el perro, las luces navideñas listas dos semanas antes y, cómo no, ¡la banderita del país encima o cerca de la puerta! Creo que en todo el recorrido sólo habían un par de casas sin la bandera. Y el que no la tiene fuera, es porque la tiene dentro y por cualquier razón no puede colgarla en el exterior. Sí, aquí en el Midwest son realmente patrióticos. Oohh say can you seeeeeeee... (ya sabéis, el himno norteamericano) :D

Atravesada gran parte del barrio, finalmente llegamos a mi domicilio en la calle Bourbon Street de la pequeña localidad de Maryland Heights, a las afueras de St. Louis, Missouri. Lo concerniente a estos detalles supongo que vendrán mejor en posteriores entradas del blog.

Espero poner alguna foto en breve, si no ésto queda un poco descafeinado. En la empresa no me pagan mucho y es difícil ahorrar para una cámara y un coche barato de segunda mano. El hombre con el que vivo tiene una y espero echar unas cuantas fotos para que podáis ver cosas por el momento. Un saludo a todos y hasta pronto!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cruzando el Atlántico

Bienvenidos a tod@s a esta nueva entrada del blog. En ella acometeré todos los detalles relacionados al eteeeerno viaje al que se somete uno si quiere acceder al Midwest norteamericano.

El día 9/12/2009, servidor llegó al aeropuerto de Manises con sus dos maletas dispuestas a ser chequeadas. Una vez pasada la facturación simplemente se pasa el control del aeropuerto y se dirige a la puerta correspondiente. Nada del otro mundo.

Al cabo de 1 hora escasa de vuelo el avión llegó sin problema a Barcelona. Al bajar me sorprendió lo bonito que es el aeropuerto del Prat con sus nuevas terminales. Lo han dejado niquelao niquelao. En serio, muy majo. Como uno es casi novato en estas lides, me costó como 1 cuarto de hora saber cual era mi próximo avión a coger, y mira que sólo tenía que mirar una pantalla y localizar el número de vuelo y compañía, pero supongo que los nervios de las primeras veces te hacen estar inseguro. Después de pasar el control de pasaporte y que los guardias se descojonaran un poco con la forma de poner las visas de los 'yankies', me dejaron pasar sin problema y dirigirme hacia la puerta de embarque. Una vez allí empecé a darme cuenta de la seguridad de los gringos en todo tema aéreo que se trate. Justo al llegar a la puerta de embarque me llamaron por megafonía para pasar un control extra de seguridad debido a mi tipo de visado por 18 meses. Después de corroborar que los datos de mi visado y destino eran correctos me dejaron subir al avión como uno más. Después de ésto sólo quedaban 9 horitas de interminable viaje en el cual nunca está de más pegar una buena cabezada para relajarse y descansar.

Al bajar de este avión es cuando me di cuenta realmente de las medidas de seguridad de USA para con los ciudadanos extranjeros. Al llegar a Newark casi todo el mundo pasa por la misma ventanilla para chequear sus permisos de entrada, pero otra vez debido a mi visado, me hicieron pasar por una ventanilla especial donde un policía con el look de Kojak me hizo pasar un mal rato durante un momento. Al llegar a dicho cristal, el tío me toma las huellas para cerciorarse de que coinciden con las que me tomaron en la embajada de USA de Madrid. Una vez tomadas pasó a la lista de preguntas. En una de ellas el tío se quedó un poco mosca con mi contestación y comenzó a mirarme con un careto como si yo acabara de salir de Guantánamo. Volví a explicarme y el hombre seguía sin entenderlo, así como 3 o 4 veces. En cada una de ellas su cara de mala leche iba en aumento y su calva empezaba a echar humo del resquemor que tenía el jodio. Me comenzaron a sudar las manos y todo el inglés que sabía se fue al garete por los nervios que me atenazaban en aquel momento. Al final se apiadó de mi careto de Bambi acojonao y me dejó pasar, no sin echarme una última miradita de "cuidadito, que me he quedado con tu cara".

Esa no iba a ser la última sorpresa desagradable de la llegada a EEUU. Siempre que uno viaja a USA en el primer aeropuerto que baja tiene que pasar el control de aduanas (el sitio donde me estuvo jodiendo un rato Kojak), retirar sus maletas y volverlas a pasar por una cinta contigua a la cinta donde se recogen. Sieeeempre por seguridad, la palabra preferida de los norteamericanos en los aeropuertos. Al ir a recoger mis 2 maletas... 2? Dónde coño está la segunda? 20 minutos allí esperando en la cinta y la dichosa maleta no aparecía. Me dirijo a hacer una reclamación y la chica muy agradable me dice que seguramente la maleta irá directamente a St. Louis:

  - No se preocupe señor, su maleta habrá ido directa a St. Louis, si no la encuentra allí ponga una reclamación antes de salir y le será devuelta en la dirección indicada. Más o menos me dijo eso en inglés, creo. Yo me fui rápido a empalmar con mi último vuelo porque se acercaba la hora y casi estaba que lo perdía.

Así que con mi maleta restante me dirigí a mi último avión destino St. Louis, donde llegué después de casi 3 horas más de vuelo (a esas alturas casi parecía Superman con tanto volar) y con una temperatura de ¡-7º!  ¡¡Joder qué frío!! Creo que en mi vida habré visto esa temperatura con mis ojos en 1 o 2 ocasiones como mucho. Finalmente en este aeropuerto me recogió el interno al que iba a sustituir, Andrés "el huevón", un colombiano al que dedicaré una entrada entera por la ayuda que me ha brindado todo el tiempo que ha estado conmigo aquí. Así que Andrés me acompañó a poner la reclamación de la maleta y luego me llevó a la que hasta el momento es mi actual casa aquí. La maleta retrasada llegó al día siguiente sin ningún problema. Bueno, sin ningún problema pero sin el candado TSA homologado que le puse y con todas las cosas revueltas en el interior. Seguridad, con estos norteamericanos siempre extrema seguridad.

Y tras alcanzar mi destino final y llegar a casa finalizó este tan cansado viaje que me llevó desde mi país natal hasta el país donde espero vivir una gran experiencia vital en todos los sentidos. Desde tener una dura y bastante difícil adaptación al principio, hasta aclimatarme y poder ver las cosas buenas que haya por aquí, que seguro son muchas.

Gracias por leerme y hasta la siguiente!

sábado, 12 de diciembre de 2009

En la embajada

Como bien adivinaréis, en esta segunda entrada del blog contaré más o menos los trámites hechos en la embajada de EEUU y el proceso a seguir una vez allí dentro.

Cuando uno decide irse a USA una temporadita, es casi obligado el paso por su embajada situada en Madrid. No valen los consulados de Barcelona ni Valencia, hay que ir a la 'capi'. Para este paso obligatorio es necesario concertar una entrevista para un día determinado. Así que uno llama directamente por teléfono, te piden unos datos personales y se acuerda un día y una hora. Así de fácil. Si podéis llamar a la embajada desde un teléfono ajeno al vuestro mejor, porque el coste de la llamada por minuto es de atraco total.

En mi caso tuve mala suerte porque la entrevista fue para un martes a las 8:30, hecho que me obligaba a pasar la noche en algún hotel/pensión/hostal de Madrid y volver la misma tarde de vuelta a casa. Y aquí llegó la peor parte. Al ser una única noche la que debería pasar en la capital, intenté coger algo lo más barato posible ya que mi estancia en el alojamiento sería únicamente para dormir unas horas. ¡¡Craso error!! Si alguna vez dudáis entre gastaros 10€ más para un alojamiento en Madrid, a veces vale realmente la pena hacerlo. La pensión en cuestión hacía un olor a 'meado' que tumbaría hasta a la persona con peor olfato del mundo. Pero lo peor no era el olor a orina, era que se mezclaba con la lejía que echaban y eso hacía que todavía oliera peor. ¡Dios, qué tufo! Ya os podéis imaginar la cantidad de desodorante y colonia que me eché antes de ir a la embajada el día siguiente para intentar camuflar la pestilencia de la pensión.

La entrevista en la embajada no es gran cosa. Uno llega allí 15 o 20 minutos antes, pasa el registro de la entrada y te dan un número con el que te irán llamando por las diferentes ventanillas hasta 3 veces. La primera vez es para entregar los papeles que debes haber preparado con antelación (¡Ay amigo, que Cristo te ampare si se te olvida uno!); la segunda vez es para que te tomen las huellas de la mano digitalmente, es curioso todas las posiciones de manos que tienes que hacer para que te las tomen; y la tercera es para que te confirmen o denieguen la solicitud, o comentar contigo las pegas que puedan haber. Todo el proceso es bastante sencillo, sólo hay que acudir a la ventanilla a la que te llaman por tu número. La única pega es que se va acumulando más gente conforme ésta llega a la sala de espera y el proceso total puede llegar a durar varias horas.

Así que nada, una vez llegado allí me soltaron a las 2 horas y media (qué rápido) con mi visado J-1 válido para 18 meses en yankilandia, con lo que me sobró bastante tiempo para ver cosas que tenía pendientes de ver en Madrid. Coño, como me gusta esa ciudad, lo único que le falta es una playa.

Espero que os haya gustado este nuevo capítulo y os haya servido para que os hagáis una idea de como es una entrevista en la embajada de USA (por si un día tenéis que pasar una, nunca se sabe). Un saludo y hasta la siguiente entrada!