miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cruzando el Atlántico

Bienvenidos a tod@s a esta nueva entrada del blog. En ella acometeré todos los detalles relacionados al eteeeerno viaje al que se somete uno si quiere acceder al Midwest norteamericano.

El día 9/12/2009, servidor llegó al aeropuerto de Manises con sus dos maletas dispuestas a ser chequeadas. Una vez pasada la facturación simplemente se pasa el control del aeropuerto y se dirige a la puerta correspondiente. Nada del otro mundo.

Al cabo de 1 hora escasa de vuelo el avión llegó sin problema a Barcelona. Al bajar me sorprendió lo bonito que es el aeropuerto del Prat con sus nuevas terminales. Lo han dejado niquelao niquelao. En serio, muy majo. Como uno es casi novato en estas lides, me costó como 1 cuarto de hora saber cual era mi próximo avión a coger, y mira que sólo tenía que mirar una pantalla y localizar el número de vuelo y compañía, pero supongo que los nervios de las primeras veces te hacen estar inseguro. Después de pasar el control de pasaporte y que los guardias se descojonaran un poco con la forma de poner las visas de los 'yankies', me dejaron pasar sin problema y dirigirme hacia la puerta de embarque. Una vez allí empecé a darme cuenta de la seguridad de los gringos en todo tema aéreo que se trate. Justo al llegar a la puerta de embarque me llamaron por megafonía para pasar un control extra de seguridad debido a mi tipo de visado por 18 meses. Después de corroborar que los datos de mi visado y destino eran correctos me dejaron subir al avión como uno más. Después de ésto sólo quedaban 9 horitas de interminable viaje en el cual nunca está de más pegar una buena cabezada para relajarse y descansar.

Al bajar de este avión es cuando me di cuenta realmente de las medidas de seguridad de USA para con los ciudadanos extranjeros. Al llegar a Newark casi todo el mundo pasa por la misma ventanilla para chequear sus permisos de entrada, pero otra vez debido a mi visado, me hicieron pasar por una ventanilla especial donde un policía con el look de Kojak me hizo pasar un mal rato durante un momento. Al llegar a dicho cristal, el tío me toma las huellas para cerciorarse de que coinciden con las que me tomaron en la embajada de USA de Madrid. Una vez tomadas pasó a la lista de preguntas. En una de ellas el tío se quedó un poco mosca con mi contestación y comenzó a mirarme con un careto como si yo acabara de salir de Guantánamo. Volví a explicarme y el hombre seguía sin entenderlo, así como 3 o 4 veces. En cada una de ellas su cara de mala leche iba en aumento y su calva empezaba a echar humo del resquemor que tenía el jodio. Me comenzaron a sudar las manos y todo el inglés que sabía se fue al garete por los nervios que me atenazaban en aquel momento. Al final se apiadó de mi careto de Bambi acojonao y me dejó pasar, no sin echarme una última miradita de "cuidadito, que me he quedado con tu cara".

Esa no iba a ser la última sorpresa desagradable de la llegada a EEUU. Siempre que uno viaja a USA en el primer aeropuerto que baja tiene que pasar el control de aduanas (el sitio donde me estuvo jodiendo un rato Kojak), retirar sus maletas y volverlas a pasar por una cinta contigua a la cinta donde se recogen. Sieeeempre por seguridad, la palabra preferida de los norteamericanos en los aeropuertos. Al ir a recoger mis 2 maletas... 2? Dónde coño está la segunda? 20 minutos allí esperando en la cinta y la dichosa maleta no aparecía. Me dirijo a hacer una reclamación y la chica muy agradable me dice que seguramente la maleta irá directamente a St. Louis:

  - No se preocupe señor, su maleta habrá ido directa a St. Louis, si no la encuentra allí ponga una reclamación antes de salir y le será devuelta en la dirección indicada. Más o menos me dijo eso en inglés, creo. Yo me fui rápido a empalmar con mi último vuelo porque se acercaba la hora y casi estaba que lo perdía.

Así que con mi maleta restante me dirigí a mi último avión destino St. Louis, donde llegué después de casi 3 horas más de vuelo (a esas alturas casi parecía Superman con tanto volar) y con una temperatura de ¡-7º!  ¡¡Joder qué frío!! Creo que en mi vida habré visto esa temperatura con mis ojos en 1 o 2 ocasiones como mucho. Finalmente en este aeropuerto me recogió el interno al que iba a sustituir, Andrés "el huevón", un colombiano al que dedicaré una entrada entera por la ayuda que me ha brindado todo el tiempo que ha estado conmigo aquí. Así que Andrés me acompañó a poner la reclamación de la maleta y luego me llevó a la que hasta el momento es mi actual casa aquí. La maleta retrasada llegó al día siguiente sin ningún problema. Bueno, sin ningún problema pero sin el candado TSA homologado que le puse y con todas las cosas revueltas en el interior. Seguridad, con estos norteamericanos siempre extrema seguridad.

Y tras alcanzar mi destino final y llegar a casa finalizó este tan cansado viaje que me llevó desde mi país natal hasta el país donde espero vivir una gran experiencia vital en todos los sentidos. Desde tener una dura y bastante difícil adaptación al principio, hasta aclimatarme y poder ver las cosas buenas que haya por aquí, que seguro son muchas.

Gracias por leerme y hasta la siguiente!

3 comentarios:

  1. Josevi.. y sus primeras experiencias norteamericanas.... a ver cuando subes fotitos!1 besazo

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  2. Hola Josevi!! aço es com llegir un llibre..jaja! espere el pròxim capítul..besets

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  3. jejejeje k boooo, yee tu aixó del final de "poder ver las cosas buenas que haya por aquí,que seguro que son muchas" esperem k siguen moltes i les trobes, tu trankil k tot se soluciona, a vore si tens un rato i seguixes contant, aso esta molt guapo lo del blog. byeee

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