Seguimos con el carrusel de entradas antes de irme de viaje navideño. Ésto hay que dejarlo todo listo para cuando me tenga que ir, que será dentro de un día y medio.
En este post os voy a hablar un poco de los problemas que os podéis encontrar a la hora de necesitar y contratar un teléfono celular en USA.
Lo primero que os puede sonar raro a algunos de vosotros, por lo menos a mí cuando llegué, es '¿Qué es eso de un teléfono celular? Eso suena a marciano'. Pues ni más ni menos que nuestro teléfono móvil de siempre, lo que pasa que aquí se le llama 'cell phone', que traducido al idioma del imperio es 'teléfono celular'. Vaya chorrada os acabo de soltar, lo sé, pero hay que rellenar un poco la entrada con algo de paja estéril, si no me va a quedar muy corta.
Cuando uno llega nuevo aquí necesita cuantos más contactos sean posibles para que su vida no sea extremadamente aburrida, no caiga en la depresión absoluta de los primeros días y su estancia aquí empiece a tener algo de sentido. Para lograr este objetivo al principio es imprescindible estar conectado con la gente y nuevas amistades, y una de las herramientas fundamentales para conseguirlo es tener un teléfono con el que estar comunicado con esas personas que irás conociendo a través de tu tiempo y estancia.
Al igual que en España, se pueden contratar los servicios de telefonía móvil de varias formas: llamando por teléfono a la compañía, por internet o acercándose a una tienda e informarse con el empleado que esté trabajando en ese momento.
Al principio te preguntas qué será lo más adecuado, si un contrato donde se paga más al mes pero las llamadas son muy económicas e incluso en muchos casos gratis, o una tarjeta de prepago con una tarifa donde el gasto es mayor en las llamadas, pero solamente se paga cuando se habla. En mi caso estuve mirando todas las tarifas y combinaciones óptimas para mis necesidades y, una vez tomada la decisión, me acerqué a una tienda para obtener el servicio. Aquí llegó el primero de mis problemas. En ninguna compañía te dejan hacer un contrato por menos de 2 años, o por lo menos así me lo dijo la chica tan amable que me atendió. Sabiendo que mi estancia es por 18 meses, esa opción quedó descartada.
Así que tuve que tirar por el lado de las tarjetas, y aquí es cuando llegó el segundo de los problemas. Cuando uno llama aquí en EEUU, paga tanto el que llama como el que recibe la llamada. Sí hijos míos sí, aquí paga todo cristo. Ese era el punto por el que yo prefería el contrato. Teniendo en cuenta el coste de una llamada con una tarjeta de prepago, y teniendo en cuenta que también vas a pagar cuando recibas llamadas o mensajes, con pocas llamadas que hagas o recibas el precio ya sale carísimo. Por eso aquí todo el mundo tiene contrato menos los pringaos como yo que no podemos acceder a ninguno. Así que no tuve más remedio que mirar las tarifas más 'económicas' de tarjeta de prepago que habían y fui a comprar una a la tienda. Pongo 'económicas' entre comillas porque incluso la más barata acaba siendo un atraco total.
Y así estoy yo con mi teléfono. Cuando compré la tarjeta ya venía con un bono de 10$ que todavía me duran porque sólo lo gasto para emergencias y casos en que no puedo acceder a otro teléfono. Aquí es donde internet se convierte en imprescindible para mí a la hora de comunicarme y siempre que puedo llamo desde el teléfono fijo de la casa donde vivo. La cuestión es echarle morro al asunto para dejarse el menos dinero posible con las compañías telefónicas de las narices. Si es que... Aquí todo el mundo presume de país libre, de bandera de las libertades y todas esas leches que quedan tan bien en las películas, pero es un país totalmente dominado por las grandes corporaciones. Aquí manda más uno forrao de pasta que el presidente, ¡Anda que no!
Hasta pronto!
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