Lo malo de este tipo de barrios es que muchas veces la gente se aisla, se vuelve medio autista y le entran todo tipo de paranoias en la cabeza. Máxime en este país, dónde todo el mundo tiene un punto paranoico con algo. Parece que la paranoia siempre va unida a la gente de aquí de alguna forma.
En el caso de la vecina de casi al lado, el volverse tan sumamente aislada del mundo exterior le ha hecho llegar a desconfiar de todo el mundo y por eso, entre otras cosas, la tía tiene un par de dobermann que protegen su casa.
Hay que ver a los chuchos en directo para ver lo grandes que llegan a ser. Cuando alguien salta una valla en las películas y le persiguen dos dobermann, uno no aprecia lo bestias que llegan a ser esos animales. Hay que verlos realmente para darse cuenta del tamaño y musculatura que tienen las criaturas cuando se hacen adultas. Son de verdad una auténtica mole de perros. Hay que cómo impone su presencia a veces. Por lo menos estos dos sí que lo consiguen.
Pues bien, la señora tiene el par de dobermann para proteger su casa. Como está paranoica perdida, se cree que cualquiera que se acerca por allí le va a robar o atacar y claro, los perritos se ponen nerviosos y se acercan a la valla a enseñarte su increíble dentadura. Lo peor es que para ir a la pista de atletismo hay que pasar por la casita de la autista de los huevos y uno se acojona un poco cuando el animalito se echa contra la valla para marcar el terreno. El día que uno salte la valla va a pasar algo gordo...
Pero ahí no queda la cosa. La señora evidentemente tiene que sacar a pasear a los perros y, como es normal, a duras penas consigue retenerlos con la correa por la calle. El otro día pasé cerca de ella sin darme cuenta y el perro estuvo a punto de pegarme un bocao que no hubiera sido nada agradable. Todavía no sé cómo pudo sostener la correa sin que se escapara el perro y viniera a por mí. Os podéis imaginar que pasará si cualquier día la mujer no consigue retener a los perros y estos llegan a su objetivo sin problema. Mejor buscarse una ruta alternativa para llegar a la pista de atletismo, no quiero ser el primero en comprobarlo.
Me he estado fijando y bastante gente en este vecindario tiene problemas de socialización. Aquí el personal tiene su casita individual con su jardincito y su valla, y no salen mucho de ella. Por supuesto, eso redunda en la capacidad de mostrarse luego sociable con la gente. Podéis deducir que esa capacidad no abunda en demasía. Mucha soledad veo yo en este "neighborhood". Demasiada a veces para alguien acostumbrado a vivir entre el resto de la gente.
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