Qué xarraors que son los de aquí, tú! No los jovenzuelos o la gente que vive más cerca del downtown, como suele pasar en otros lugares. Pero los que viven más en las afueras y son más "gent de poble", jooooder, qué forma de soltar la lengua. Les preguntas la hora y te cuentan toda la historia militar de su familia. Tú les pones buena cara y tal para intentar ser educado y a aguantar el chaparrón hasta que se te crucen los cables y los cortes de mala manera. No intentéis la famosa técnica de mover el cuerpo haciendo ver que tienes prisa. Es inútil, no cuela. Es más, creo que hasta los provoca para encontrar algo nuevo con lo que darte más la brasa.
Cuando un xarraor arranca sólo hay 2 posibles finales que seguro ya sabéis de sobra:
1. El xarraor/a seguirá comiéndote la oreja hasta que bondadosamente te deje marchar cuando se le acaben las pilas de su pianola.
2. Lo cortas rudamente por lo sano y te largas echando humo. Sin sutilezas o no te dejan. A tomar por saco.
Los primeros 4 meses yo me encontraba siempre en la opción número 1, pero ahora la 2 gana por goleada. Hasta mi querida vecina está sufriendo mis agotamientos de paciencia. Cada sábado noche cuando le pregunto cómo llegar al local donde tengo que ir me suelta un rollo de 15 minutos sobre direcciones hasta que me toca decirle que me está liando la cabeza y que ya me apañaré yo con el mapa. Esto dicho con las palabras que digo yo por no conocer del todo el idioma puede llegar a ser bastante desagradable. Mira que la mujer es una santa y le debo un montón de cosas desde que llegué, pero a veces suelta una cantinela insufrible. Qué coñazo!
Con esta capacidad de largar, no se os ocurra contar algo privado o secreto, lo más probable es que se lo cuenten a las primeras 200 personas que vean. No importa lo cercanas que sean, no pueden resistirse a soltarlo. No secrets please!
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