Este sábado con el motivo de la despedida de Daniel (Un amigo de Guatemala que, suertudo él, se va a vivir a Chicago) fuimos a Harra's, uno de los casinos de St. Louis. Los dos casinos que he visitado aquí son Harra's y Ameristar. Son muy similares el uno al otro: hay restaurantes, hotel, club nocturno y la zona de juego.
Cuando uno llega al casino un sábado por la noche lo primero que hace es buscar aparcamiento como un loco porque no hay ni un sitio libre. Ambos casinos tienen 5 plantas de aparcamiento pero hay que sudar sangre para pillar uno libre. Una vez se deja el coche ya se entra a lo que es el universo casino. Nunca mejor dicho porque realmente es un universo aparte. En nuestro caso, primero fuimos al club, el 'Voodoo Lounge'. Después de unas copichuelas el ambiente no era muy para allá, así que hacia las 12 de la noche nos fuimos a la zona de juego, lo que viene a ser el casino en su más pura esencia.
Cuando estuve en Ameristar no pude ir al casino puro y duro porque sólo fuimos al club, pero esta vez sí que pude ver cómo es de verdad un casino en Yankeeland. La verdad es que es totalmente el mundo del dinero. Un poco chocante la primera vez:
- Abierto 365 dias/24 horas al dia, no cierra nunca.
- No hay ventanas para que la gente tenga la menor noción posible de la hora que es. Por ejemplo, no quieren que la gente vea amanecer o caer el sol para que no tengan responsabilidad de volver a casa, sólo importa que estén allí dejándose los cuartos.
- Hay restaurantes en la misma zona de juego para que la gente no tenga que salir fuera. Incluso hay camareros/as que te traen las bebidas al lugar donde estés jugando. Si la gente sale fuera surge la posibilidad de que se vaya a casa y no tenerla allí para dejarse el dinero.
- Zona especial para orientales, con un restaurante chino incluido, para que esa comunidad se sienta más a gusto jugando allí.
- Café y bebidas gratis para que todo el mundo esté bien despierto para jugar.
- Las bebidas con alcohol se piden en la barra, pero son más baratas que en otros sitios porque así la gente va a preferir ir allí a beber, y si van allí a beber es probable que echen unas partidillas.
- Por descontado, no pueden faltar los cajeros para sacar dinero y mostradores para hacer efectivos los cheques en caso de que alguno se quede sin billetes y el vicio le impulse a sacar la chequera.
- Etc. Etc. Etc.
Cuando entramos no había ni una sola maquina libre. Yo sólo quería apostar un poco en algún juego para vivir solamente la experiencia de jugar en uno de estos casinos. No sé jugar al 'black jack', sé jugar a poker pero para eso se necesitan muchas horas y dinero en el casino, así que nos fuimos a la ruleta. La apuesta mínima eran $10 y allí que fui. Los jugué al rojo y varios números. Me tocó el rojo pero perdí con los números y me quedé igual. Cuando uno se queda igual hay que seguir, cambié un poco la apuesta y esta vez salió el 0, con lo que todo el mundo perdió y, por supuesto, yo también. Ahí se acabo mi aventura apostando a la ruleta en un casino. Luego jugué 1 dólar más a las maquinitas esas de darle a la manivela y finito.
Parece mentira pero sí que se pierde un poco la noción del tiempo. Sólo llegar, ponerse a mirar un poco cómo juega la gente, tirar unas cuantas apuestas, beber algo y hablar un rato con tu compañía se te pasan como 4 horas volando.
Nosotros fuimos más que nada a pasar el rato y beber algo, pero la gente allí va de verdad a dejarse muchísimo dinero. Hay mesas especiales que creo que solo se entraba a partir de 1000 o 10000 dólares. Hay ratos que no hay maquinita libre. Las edades van de 21 (la mínima para entrar) hasta gente de 60, 70 y más. Mis amigos hasta han visto a viejos con la máquina de respiración asistida apostando. Es todo un mundo interno donde sólo importa el dinero que se mueve. Eso sí, tened siempre presente, y lo pude comprobar allí 'in situ', que la banca siempre gana.
lunes, 26 de julio de 2010
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