domingo, 31 de octubre de 2010

Los Angeles III

Sábado día 2 en LA. Después de levantarse, directo a por el bus y a la playa de Venice. El que haya visto los vigilantes de la playa se hace una idea de cómo son estas playas. Zonas para 'skateboarders', tenderetes de todo tipo, gente tatuada por todas partes, restaurantes a lo largo de todo el paseo, artistas callejeros, policía en moto por el paseo, vida multirracial, etc etc. El gran fallo fue no traerme el bañador, pero bueno, de todas formas no habría tenido tiempo de bañarme por lo apurado del calendario.

Al pasar la playa de Venice se llega a otra playa bastante famosa, Santa Monica, donde está el popular Pier que tantas veces ha salido en televisión. En el Pier hay de todo: parque de atracciones, zonas para pescar, más artistas, restaurantes con comida marítima, videojuegos, trampolines... Me llamó la atención el local de gambas Bubba Gump, pensaba que era una invención de la película Forrest Gump, pero no, existe de verdad.

Al acabar de recorrer Venice y Santa Monica (eso sí que son playas), me recogió de nuevo Christine para ir a otro famoso 'Boulevard' cerca de Santa Monica. Más centros comerciales, restaurantes, Apple Stores, tiendas de ropa y lo mejor, un centro exclusivo de Playstation para probar su nuevo mando al estilo Wii. Había por lo menos 30 pantallas gigantes donde la gente se tiraba al vicio por lo menos 2 horas. Ale, ludopatíaaaaaaaa. Al salir del boulevard me sentí bastante bien porque me pararon como 4 o 5 veces para decirme cuánto les gustaba mi camiseta de Stewie :)

Por la tarde a un cumpleaños de una amiga de Christine, donde me di cuenta de que aquí también ocurre lo mismo que en St. Louis, la gente de una misma raza no suele salir con gente de otras razas. Se pueden tener amigos de varias razas, pero no es normal ver un grupo de gente con razas muy diversas en la misma proporción. Hay algún individuo que puede ser la otra, pero el 90% son de la misma. Supongo que la gente se siente más cómoda de esa forma.

Después del cumpleaños, vuelta por otra de las zonas nocturnas más famosas de LA y fin de fiesta en un local que hacía uno de los mejores bocadillos que he comido nunca. Eran como mini-bocadillos, pero joer, vaya delicia. Sitios como ése hay a patadas en LA, por eso me gustó la ciudad, por la oferta tan grande que tiene a la hora de salir.




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