miércoles, 24 de noviembre de 2010

Roommates

Ya hace casi 3 meses que vivo en la casa nueva y todavía no he escrito nada de mis 'roommates'. No es que no quiera o no tenga tiempo para escribir, es que se me acaban los temas de los que hablar y esta ciudad es tan tremendamente aburrida que tengo que racionar el tiempo para no quedarme nada de que comentar más tarde.

El primero de ellos es Paul. Es un bonachón pero es hermético total. Si consigues sacar más de un "hello" de Paul puedes darte con un canto en los dientes. Trabaja desde casa y no sale mucho fuera, con lo que su vida se reduce a su habitación, su novia cuando lo visita y el coche (nunca olvidarse del coche). Con Paul solo hay un pequeño problema, el tamaño de la mierda que genera. Con mierda no me refiero a la basura, sino a las medidas de sus excrementos. El tío es grande como él solo, y como grande que es los submarinos que tira al wc son de campeonato, con lo que emboza el 'toilette' cada 2 por 3 (casi cada 3 por 3). El casero hasta cambio el wc. Fue a la tienda y compró el que más poder 'succionador' tenía. No tuvo el resultado esperado. No lo emboza tanto como antes pero de vez en cuando se le sigue escuchando dándole al desatascador.

El otro es Matt, un tejano que ha recorrido medio USA trabajando. Es más hablador que Paul pero cuando llega se tira en el sofá y se queda mirando la tele hasta irse a dormir. No cocina nunca, siempre llega con una pizza de las más baratas, una bolsa de pollo frito o comida china. Esa es su dieta, ni más ni menos. Matt se fue este mes porque su novia llegó desde Atlanta y se fueron juntos a otra casa, así que quedamos Paul, los caseros en el sótano cuando están en casa, Iggy (el Huskie) y yo. La verdad es que se está bien aquí, nadie molesta a nadie y todo el mundo es agradable. El barrio es soporífero, como el 90% de los barrios de aquí, pero al menos en esta casa se está bien.

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